La Biblia y los medios de comunicación Parte 5
Diversión absorbente
Pablo escribió acerca de otra tendencia en los últimos días en la que los medios de comunicación desempeñarían un papel fundamental. Escribiendo poco antes de su muerte, ocurrida en el año 67 d.C., dijo: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios” (2 Timoteo 3:1-4).
Cada una de estas características fundamentales la podemos encontrar en los programas televisivos, devorados por más de dos mil millones de personas en todo el mundo.
La sed de violencia, la exaltación del yo, el sexo sin el compromiso del matrimonio, el placer indirecto en el fruto prohibido sin tener que sufrir las consecuencias, son los temas de las comedias, telenovelas, dramas y programas de opinión que moralmente equivalen al fluido que corre por las cloacas de las mentes humanas.
El motivo para tanta inmundicia es simple: dinero. Lograr que el mayor número de televidentes vea la propaganda comercial, lo cual es el principal objetivo de los ejecutivos de las redes de televisión. Para programar los ganchos más efectivos cuando el número de espectadores está en su punto más alto, es necesario planear un alto contenido de sexo, codicia, lujuria y humor soez. Esta es la forma más segura de mantener al público pegado al televisor.
Los dueños de los derechos de autor de películas y de programas de televisión enfocados en el sexo, la lujuria y la avaricia ganan mucho dinero. Y los que tienen editoriales, revistas, sistemas satelitales y de cable, y establecimientos donde se alquilan películas, ganan más dinero aún.
Los niños cada vez piensan, dicen y hacen más cosas de acuerdo con lo que ven en la propaganda y en los programas de la televisión. Las implicaciones son escalofriantes, porque gran número de estas mentes tan impresionables no logran discernir entre lo que ven en la televisión y la vida real. Sus vidas se convierten en algo irreal.
Las investigaciones demuestran que la conducta antisocial de los niños en las escuelas está directamente relacionada con el contenido de los programas de televisión que ven y el número de horas que pasan frente al televisor. En cierta investigación, el 35 % de los criminales violentos encarcelados dijo haber sacado las ideas de sus crímenes viendo televisión.